jul
29
2009
Muchos piensan y razonan sobre el mismo ejercicio que representa cazar una especie animal, otros adolecen del criterio sensato en afirmar que es una actividad vil el perseguir, someter y eliminar a un animal y más aun, hay quienes se conmueven de este deporte cuando en su vida abran cazado una mosca: magullándola contra la pared.
Realmente el criterio de muchos es diverso y versado, pero no se ha visto el verdadero trasfondo, bajo el cual el cazador acepta empuñar sus armas y adiestrar sus canes, con el fin de perseguir un objetivo que ha acompañado la historia humana, desde principios memorables.
¿Cuál es la verdad sobre todo este asunto? Parece que la masificación de información errónea es la causante de toda esta controversia. Lo que realmente importa es distinguir, difundir y hacer caer en cuenta que la caza deportiva, no es lo mismo que la caza industrial o indiscriminada.
La caza industrial o como bien debería denominarse “barbarie” busca a los animales con un solo fin, eliminarlos de forma masificada, sin prever condiciones morales y justas al momento de acribillarlos. La caza deportiva exhibe las cualidades físicas del hombre enmarcadas en; fuerza, agilidad, concentración y estrategia.
Más aun, la justificación más fuerte que defiende los principios de la caza deportiva, es que vela en todo orden, por la proliferación animal, cuidado y respeto de su prole, haciendo de esta actividad un evento honroso y magno, calificado por organismos y árbitros como una práctica sana.
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