nov
11
2009

Tal y como la normativa indica, desde hace mucho timempo, el cazador puede ejercer su afición desde una hora antes del amanecer hasta una hora después de la puesta del sol, teniendo en cuenta los almanaques del orto y del ocaso.
Normalmente se caza sin perro, de manera más pausada y tranquila que la que se ejerce a pleno día, pero no por eso menos interesante. Es imprescindible conocer los hábitos de los animales, que a menudo dejan rastros de sus pasos habituales. Una vez elegido el lugar y tomada la postura lo más importante será mantener la concentración, puesto que el reto de cazar con poca luz reside en la rapidez con la que, frecuentemente, hay que realizar el disparo.
Son varias las especies que, por tradición, brindan buenos momentos de emoción en la caza entre dos luces: el jabalí a la espera, los patos y gansos a su salida de las charcas y los ríos, los tordos o zorzales en su ruta a los dormideros y los conejos fuera de madriguera, entre otras muchas.
Publicado por
Urko