nov
24
2009

Ya casi parece que fue hace una infinidad cuando, muchos cazadores no sólo cazaban para llevarse un buen trofeo a casa, sino que también lo hacian por mantener el equilibrio en el campo, y de paso, ganarse algunas pesetas. Muchos quizá no lo recordarán, pero hace unas decenas de años la administración permitía, fomentaba, e incluso premiaba a aquel que cazase una “alimaña”.De esta manera durante muchos años no pocos cazadores abatían águilas, halcones, cernícalos y un largo etcétera de especies que, a día de hoy están protegidas.
Tras muchos años de protección, la mayoría de las especies protegidas han conseguido mantener su población e incluso aumentarla. La península ibérica tiene unas propiedades muy adecuadas para ello, y principalmente, las rapaces se han ido extendiendo en la mayoría de los cotos de caza.
Los cazadores no solemos ver con buenos ojos esta proliferación, muchas veces nos quejamos: “este coto está plagado de milanos”, “los zorros han acabado con los nidos de perdices”… Sin embargo, estos animales tienen grán importancia dentro de la evolución de las especies cinegéticas. Es cierto que a veces se hace difícil entenderlo, pero los predadores son los encargados de asegurar una buena calidad de las especies de caza. Es decir: se alimentan de las presas más incapacitadas y enfermas, con lo que además de asegurar la cría de los ejemplares más sanos, en muchos casos gracias a ellos se evitan grandes pandemias o brotes de enfermedades que podrían acabar con los ejemplares sanos.
Publicado por
Urko