dic
03
2009

El jabalí es un animal difícil de entender, dicen que cada vez su población aumenta más, pero no es fácil conseguir ver un jabalí a plena luz del día. Estos animales se alimentan, principalmente, de trufas del bosque, todo tipo de cultivos y setas. Sin embargo, su carácter omnívoro está claramente demostrado, ya que el jabalí, dependiendo de las circunstancias puede llegar a alimentarse de casi todo: cardos, cortezas de árbol, bayas y frutos, sin descartar incluso pequeños roedores o nidos de aves que queden a su alcance.
El hecho de que los jabalíes puedan conseguir su alimento sin la necesidad de moverse mucho, ni alejarse de su lugar donde viven hace que, estos animales elijan las horas más intempestivas para salir de sus “escondrijos” en busca de algo que llevarse a la boca. No podemos olvidar que este animal, por otra parte, tiene un gran sentido del olfato y una nariz muy sensible, que percibe hasta las pequeñas vibraciones. Asimismo, su mala visión hace que sus principales sentidos para la orientación y ubicación no dependan de la luz.
Pero, ¿y cuando la regla no se cumple? Muchos de nosotros hemos experimentado algún acontecimiento inesperado. Me refiero a que, sin saber ni como ni porqué, en medio de una jornada de caza menor, sorprendemos un jabalí a pocos metros de distancia. La verdad es que el cuerpo se llena de adrenalina como pocas veces ocurre, y nos quedamos descolocados sin explicarnos “como podía haber un jabalí en ese lugar”.
Publicado por
Urko