
Ya ha pasado tiempo, unos meses desde la primera vez que probé este cartucho. En mi caso, cuento la experiencia que tuve con él, lo que no quiere decir que tenga todo descubierto, ni mucho menos. En el mundo de los proyectiles siempre se aprende algo nuevo, y más en estos tiempos, en los que hay un gran abanico de posibilidades.
En la media veda, cazando codornices en los páramos castellanos, dos compañeros gozábamos del primer día de caza de la temporada. Pocas esperanzas había, por aquello que nos comentaban los lugareños: “han criado mucho, ha habido cantidad de codorniz, pero tras la cosecha del cereal la mayoría se ha marchado”. Sin embargo, desde las primeras horas, poco a poco, fuimos levantando codornices sin aburrirnos. Llegamos a un momento en el que me quedé sin cartuchos en los bolsillos y por no volver hasta el coche mi compañero me ofreció los Solognac del 11 que, como comentaba, a él le iban muy bien.
La experiencia fue muy buena, es un cartucho con gran velocidad, poco retroceso y lo que es más importante: una plomada muy bien distribuida. El precio en el mercado es de los más ajustados, y no tiene nada que envidiar a otros cartuchos de mayor tradición porque este sea más “novato”. Tras ese día de caza, hicimos unas pruebas y comprobamos que es idóneo para un tiro dentro de los 25 – 30 metros. Muy recomendable para la caza de codornices, zorzales, conejos, agachadizas…
Seguiremos analizándolo.
Publicado por
Urko